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Es una leyenda viva del culturismo, famoso por su elegancia sobre el escenario (“mass with class”) y por mantener un físico increíble incluso tras los 60 años. Su historia tiene todos los ingredientes de un gran reportaje de gimnasio: un chiquillo cubano que llegó a Estados Unidos, se graduó ingeniero y acabó dominando los campeonatos mundiales de músculo. Pero Labrada no es sólo un campeón retirado; es empresario, autor y padre de familia orgulloso, y sus éxitos y desafíos van mucho más allá del escenario del Mr. Olympia. Este artículo narra su vida de forma cronológica y amena, equilibrando sus logros deportivos con su faceta empresarial y familiar, siempre con datos verificados.
Infancia y primeros pasos en el culturismo
Lee Labrada nació el 8 de marzo de 1960 en La Habana, Cuba. Cuando apenas tenía dos años su familia emigró a Estados Unidos huyendo del régimen de Castro. Acompañado por su abuela, se establecieron primero en Chicago, donde vivió separado de sus padres casi un año antes de reunirse con ellos. Desde niño mostró una mezcla de intelecto y disciplina: sus padres, especialmente su padre ingeniero, le inculcaron el valor del esfuerzo. Labrada practicó deportes de niño –desde fútbol americano hasta atletismo–, pero fue con el fisicoculturismo donde encontró verdadera pasión. Cuenta que de adolescente se sentía fascinado por las imágenes de Steve Reeves y Larry Scott, e incluso fantaseaba posando en la playa para ponerse fuerte. Con 13 años ya levantaba pesas con la barra de 110 libras de su padre, sintiendo cómo sus brazos crecían.
Un accidente de fútbol a los 17 años lo alejó temporalmente del campo y lo acercó aún más al gimnasio. En 1978, motivado por el concurso local Mr. Jacksonville, entrenó seis semanas a fondo y participó por primera vez en un certamen de culturismo. Para su sorpresa, aquel chaval flaco y muy marcado dejó boquiabiertos a jueces y público al obtener el trofeo general y el premio al “más musculoso. Poco después terminó el colegio con excelentes calificaciones y ganó becas universitarias. Comenzó a estudiar ingeniería civil en Northwestern, luego se trasladó a la Universidad de Houston para graduarse.

Durante esos años universitarios Labrada se volvió un verdadero adicto al gimnasio. Cuenta que entrenaba con el futuro editor de Muscle & Fitness, Tom Deters, con un método “Heavy Duty” de entrenamientos brutales y sólo 4 horas de sueño diarias. Aun así, logró terminar su carrera en Houston y entrenaba en el mítico Hank’s Gym de Texas junto a figuras locales como Dallas McCarver y Lawrence Story. En 1982, ya musculoso y disciplinado, decidió intentarlo de nuevo en competencias nacionales.
La era de campeonatos (mediados de los 80)
El verdadero despegue de Labrada llegó a mediados de los ’80. En 1985, ya a los 25 años, ganó en Miami el NPC Nationals (torneo nacional amateur de EE.UU.) en la división peso medio. Aquella victoria le aseguró formar parte del equipo de EE.UU. que iría al Mister Universo IFBB (Campeonato Mundial Amateur) en Gotemburgo, Suecia. Allí hizo historia: ¡se coronó campeón mundial en la categoría peso medio y lideró al equipo de EE.UU. al título de equipo! El trofeo de Suecia le permitió obtener su tarjeta profesional IFBB.
Justo en esa época Labrada conoció también a la que sería su esposa, Robin. La historia parece de película: ella trabajaba como mesera, él entrenaba para llegar en forma al NPC Nationals de 1985. Durante la preparación coincidieron en el gimnasio, se hicieron novios… y al saberse ganador, Robin ¡renunció a su trabajo para acompañarlo a Suecia! Labrada siempre recuerda que al regresar celebraron saltando de alegría en la cama del hotel: él había ganado su pase al profesionalismo, y ella lo apoyaba incondicionalmente. A finales de 1986 se casaron y, con Robin a su lado, Lee emprendió la vida de atleta pro.
Como novato profesional en 1986 no tardó en subir de nivel. En junio se impuso en el IFBB Night of Champions (una competición importante en EE.UU.) en su debut como pro. Además, en 1986 completó su palmarés amateur con títulos como el IFBB World Championships (otro torneo mundial amateur) y el NPC Nationals (peso medio). Esto consolidó su nombre en la escena.
Exitos en Grand Prix y Mr. Olympia
A finales de los 80 Lee Labrada se convirtió en figura fija en las grandes ligas del culturismo mundial. Ganó 22 concursos profesionales en total, destacando triunfos en campeonatos de alto perfil. Por ejemplo, entre 1988 y 1989 arrasó en varias giras de Grand Prix por Europa: se llevó el título del Grand Prix de Grecia, el de España y el de Inglaterra en 1988, y repitió ganando en los torneos de Países Bajos, Finlandia y de nuevo Inglaterra en 1989.
En la cumbre de su carrera aparecían los podios del Mr. Olympia, la competición más prestigiosa. Labrada debutó en el Olympia de 1987 (en Gotemburgo) logrando un espectacular tercer lugar, detrás de Rich Gaspari y el campeón Lee Haney. Fue el pistoletazo de atención mundial. Al año siguiente (1988) compitió otra vez, pero un exceso de estricta dieta le jugó una mala pasada y, aunque su rutina final fue aclamada, quedó cuarto. Aun así, su carisma y simetría impresionaban: seis meses después ganó la Sydney Pro y seguía siendo favorito.

El punto más alto en el Olympia llegó en 1989 y 1990: en ambas ediciones fue subcampeón del Mr. Olympia, quedando sólo por detrás de Haney. En 1989 llegó al duodécimo asalto contra Haney por sólo unos puntos. Al año siguiente, 1990, el Olympia fue sometido a pruebas antidopaje –algo que en teoría favorecía a Labrada, quien mantenía que no dependía tanto de esteroides–. Labrada llegó pletórico y en la preliminar superó a Haney, convencido de que había ganado. Pero al final los jueces le dieron el segundo lugar, cerrando una rivalidad memorable. A la postre, terminaba 1990 como el candidato fallido al trono de Haney.
Entre 1987 y 1992 Labrada siempre estuvo dentro del top 4 del Olympia, un récord de consistencia difícil de igualar. En total participó siete veces en el Olympia y quedó entre los cuatro primeros en cada edición. Incluso aunque no ganó nunca el título absoluto, su elegancia y simetría le valieron el apodo de uno de los mejores “bodybuilders estéticos” de la era. Tanto es así que, tras su retiro, ingresó en el Salón de la Fama de la IFBB en 2004 como reconocimiento a su trayectoria.
Familia y relaciones personales
Durante su ascenso en el fisicoculturismo, Lee Labrada también consolidó su vida personal. Conoció a su esposa Robin en 1985 y se casaron en 1986, formando una familia con tres hijos: Hunter, Blade y Pierce. Hunter siguió los pasos de su padre y hoy es un culturista profesional que ha competido en el Mr. Olympia.
La llegada de su primer hijo marcó un cambio de prioridades para Lee, quien considera la paternidad más importante que cualquier trofeo. Robin fue su gran apoyo, acompañándolo a competencias y seminarios mientras él se dedicaba al deporte.
Además, Labrada supo equilibrar su carrera profesional como ingeniero con el culturismo, logrando vivir de sus logros deportivos sin escándalos personales. Ha mantenido una reputación limpia y familiar, aunque años después enfrentó un conflicto legal relacionado con su marca de suplementos.
Empresario y legado
Tras retirarse en 1995, Lee Labrada enfocó su disciplina al mundo empresarial y fundó Labrada Nutrition, una exitosa marca de suplementos donde actualmente es CEO. Además, abrió un gimnasio Gold’s Gym, incursionó en bienes raíces y creó la mayor empresa de entrenamiento personal de Houston. También es autor de libros y conferencista motivacional.
Labrada promueve un estilo de vida saludable y métodos de entrenamiento eficientes. Su influencia perdura gracias a su imagen de atleta ejemplar y por haber trabajado junto a leyendas como Schwarzenegger, Zane y Weider.
Controversias y polémicas
La única controversia pública relacionada con Lee Labrada fue en 2016, cuando su empresa Labrada Nutrition enfrentó una demanda por publicidad engañosa de productos para adelgazar promocionados en el programa de Dr. Oz. Aunque él no fue el principal responsable, su marca se vio implicada y resolvió el caso en 2022 con un acuerdo de $625,000.
En cuanto al dopaje, Labrada siempre defendió que su físico era fruto del esfuerzo y la buena nutrición. Nunca estuvo envuelto en escándalos por esteroides y prefería competir en eventos con control antidopaje. Aunque reconoció el uso estratégico de sustancias legales, nunca fue sancionado, manteniendo su reputación de atleta limpio y profesional.
¿Qué hace Lee Labrada hoy?
Lee Labrada, a sus 65 años en 2025, sigue activo y entrenando intensamente. Vive en Houston con su esposa Robin, con quien está casado desde 1986, y mantiene un físico impresionante de alrededor de 80 kg de masa magra. Continúa como CEO de Labrada Nutrition, promocionando la marca y participando en eventos fitness.
Es un padre orgulloso de sus tres hijos, especialmente de Hunter, quien compite profesionalmente en IFBB. Para la familia Labrada, los valores como la dedicación, honestidad y esfuerzo son más importantes que los trofeos. Lee prefiere retirarse con dignidad antes que competir sin estar al nivel de la nueva generación.
Su vida es un ejemplo de disciplina y éxito tanto en el culturismo como en los negocios, dejando un legado inspirador dentro y fuera del escenario.
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