Con un físico escultural que desafió el paso del tiempo y una presencia inigualable en el escenario, Serge Nubret se convirtió en una leyenda del culturismo. Apodado "La Pantera Negra", no solo acumuló títulos, sino que también dejó una huella imborrable por su filosofía de entrenamiento y su estética. Hoy recordamos la fascinante vida, los triunfos y el legado de este gigante de ébano.
Nacido el 6 de octubre de 1938 en Anse-Bertrand, Guadalupe, Serge Nubret se trasladó a Francia en su adolescencia, donde descubriría la pasión que moldearía su vida: el culturismo. Inspirado por figuras como Steve Reeves, el joven Serge se sumergió de lleno en el entrenamiento con pesas, revelando un potencial físico extraordinario desde el principio. Su ascenso fue meteórico; en 1958, con apenas unos meses de entrenamiento, ganó el título de Mr. Guadalupe, revalidándolo al año siguiente. En 1960, se unió a la Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB) y fue rápidamente reconocido como el "Hombre Más Musculoso del Mundo" en Montreal, marcando su entrada triunfal en la escena internacional.
La década de los 70 fue testigo de la consolidación de Nubret como una fuerza imparable. Su físico se caracterizaba por una simetría y proporción excepcionales, con una cintura estrecha que realzaba la amplitud de su espalda y hombros. Aunque los títulos de Mr. Olympia a menudo eludieron su alcance directo, sus actuaciones en esta competición son parte de la historia. Logró un respetable tercer lugar en 1973 y se consagró subcampeón en 1975, en una memorable batalla contra el mismísimo Arnold Schwarzenegger, evento inmortalizado en el documental "Pumping Iron".
Más allá del Olympia, Nubret cosechó victorias significativas que cimentaron su legado. Se alzó con el título de Mr. Europa en 1970 y conquistó el prestigioso NABBA Mr. Universo en 1976. Su sed competitiva no conocía límites, llevándolo a ganar el WBBG Pro. Mr. Mundo y Mr. Olympia en 1977, y añadir títulos de Campeón del Mundo de la WABBA en 1981 y 1983. Lo más sorprendente es que Nubret continuó compitiendo y exhibiendo un físico envidiable hasta bien entrados sus 60 años, demostrando una longevidad atlética asombrosa.
El éxito de Serge Nubret no solo radicaba en su genética privilegiada, sino también en su enfoque único del entrenamiento. Mientras muchos de sus contemporáneos se centraban en levantar pesos máximos, Nubret abogaba por un alto volumen de trabajo, con numerosas series y repeticiones utilizando pesos moderados, y periodos de descanso muy cortos. Creía firmemente en la conexión mente-músculo, sintiendo cada contracción y estiramiento para maximizar el estímulo. Se dice que realizaba hasta 2000 abdominales diarios y entrenaba cada grupo muscular dos veces por semana, una rutina que para muchos parecería extenuante, pero que a él le reportó resultados espectaculares. Su dieta también era particular, llegando a consumir grandes cantidades de carne en una o pocas comidas al día, un enfoque que rompía con las pautas nutricionales convencionales de la época.
Además de su carrera en el culturismo, Serge Nubret incursionó en el mundo del cine, participando en varias películas, y fue una figura activa en la promoción del deporte, llegando a ser Vicepresidente de la IFBB en Europa y posteriormente fundando su propia federación, la WABBA. En 2006, compartió sus reflexiones y vivencias en su autobiografía "Je suis... Moi & Dieu".
El 19 de abril de 2011, el mundo del culturismo se entristeció con la noticia del fallecimiento de Serge Nubret a los 72 años. Aunque la causa oficial se reportó como natural, derivada de un estado de coma en el que había entrado en marzo de 2009, surgieron rumores y especulaciones que fueron desmentidos por su familia.
Serge Nubret fue mucho más que un culturista exitoso; fue un innovador, un artista del físico y una fuente de inspiración. Su enfoque del entrenamiento, su estética inconfundible y su longevidad en el deporte lo consolidan como una de las figuras más reverenciadas de la era dorada del culturismo.
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